Patricia miraba a Alejandro con un cierto cuidado evidente en su afán de complacer, y no se sentía bien al respecto: —No soy tan delicada.
Diciendo esto, lanzó las pastillas en su boca y tomó el vaso de agua, bebiéndolo de un trago.
Alejandro observaba en silencio, esperando a que terminara para mostrar una sonrisa de complicidad.
—Ya he preparado tu cama...
—¡Para! —Patricia se levantó, hablando de manera poco natural. —Alejandro, lo que pasó la última vez fue un incidente aislado. Tú eres amig