Fabiola regresó a su oficina y se frotó las sienes.
Esta era su batalla para demostrar su valía, y tenía que ganarla.
Tras respirar hondo, Fabiola encendió su computadora, accedió a la red interna y buscó información sobre Kevin, que luego descargó e imprimió.
Según los datos, Kevin tenía preferencias muy particulares para el empaque de cosméticos, inclinándose por colores brillantes y llamativos, y un estilo audaz e inusual.
Fabiola abrió algunas muestras y frunció el ceño.
Realmente... no podí