Mundo de ficçãoIniciar sessãoEscuché la moto. Corrí a la ventana envuelta en la sábana, se iba. Regresé a la cama y el cansancio me venció a pesar de que no podía dejar de pensar en él y lo feliz, que a pesar de todo lo que había escuchado, me sentía de estar ahí con él.
No sé qué horas eran cuando la mano de Isabel se posó en mi frente.
–No tiene fiebre –Dijo y abrí los ojos. Andrea es







