Kyle entró a la residencia de Brad y Alyssa sin miramientos.
Cuatro de sus hombres, armados, altos y fornidos, lo siguieron por detrás, suponiendo una amenaza silenciosa pero inminente.
Brad se apresuró a retroceder unos cuantos pasos.
“¡¿Dónde está tu esposa buena para nada?!”, cuestionó Kyle alzando la voz. Sus ojos se entrecerraron mientras decía: “¿Ella quiere problemas? ¡Pues problemas es lo que tendrá!”.
“¡Alyssa!”. Brad cerró el puño. “¿Qué mierda hiciste?”.
Brad no podía creer que