Capítulo 4

El trayecto a casa fue en un silencio realmente incómodo, al llegar Aiden entro enseguida, cuando vi que la puerta se cerró, me gire mirando a Archie con enfado

– ¿Por qué diablos le dijiste que somos novios?–cuestioné cruzándome de brazos, él solo sonrió con diversión encogiéndose de hombros

– Por qué es la verdad–

– Soy tu novia falsa, y mi hermano no entraba entre las personas que debían enterarse–dije entre dientes sintiendo unas ganas enormes de darle un puñetazo

– ¿Qué pensabas decirle cuándo te viera subirte a mi coche? ¿O cuándo tengas que salir por una cita?–preguntó haciendo que me quedase callada, suspiré desviando la mirada, no tenía nada que decir– Bien cariño–rodé los ojos ante esa palabra– Me voy a trabajar, a la junta no llegó, pero si a otros asuntos–

– Espera, me despido y voy con usted–dije haciendo que se detuviera

– Te doy el día libre–sonrió sin ningún rastro de burla o diversión, retomo su camino hasta el coche

– ¿Por qué?–cuestioné confusa

– Porque soy el jefe–me guiño un ojo abriendo la puerta del coche– Nos vemos esta noche, vendré a las siete por ti–asentí aún algo confusa por su actitud, vi como su coche se alejaba cada vez más.

Suspiré entrando en casa, sabía que ahora vendrían mil preguntas, que sinceramente no tenía la menos idea de cómo responderlas, deje las cosas en el sofá, fui hacia la cocina viéndolo sentado esperándome con dos tazas, me senté delante de él.

– ¿Desde cuándo?–

– Desde… Hace poco, iba a contártelo, pero–me quedé callada, sin saber cómo continuar, odiaba mentirle– Con todo lo que estamos pasando, no sabía cómo hacerlo–

– ¿Entonces ya olvidaste a Ian?–me tense ligeramente al escuchar ese nombre, me rasque la nuca levantándome

– Sí, así como él se olvidó de mí–mentira, no lo había olvidado, quizás mis sentimientos por él murieron, pero seguía dolida con todo lo que paso– Ya es la hora de comer, ¿pedimos algo?–cuestioné en un intento de cambiar de tema.

La tarde pasó realmente rápido, me estaba arreglando para esa cena, tuve suerte de que no siguiera preguntándome nada con respecto a mí “novio”, el timbre de casa sonó sobresaltándome maldije por lo bajo, siempre me pasaba lo mismo, mire mi reflejo por última vez. 

Al acercarme a las escaleras pude escuchar claramente su voz hablando con mi hermano, comencé a bajarlas con cuidado de no caer, ambos me miraron, mi hermano con sorpresa y él de una forma que no supe comprender.

– Estoy lista–dije fingiendo una sonrisa

– Preciosa–comentó con la voz algo ronca causándome un ligero estremecimiento, me ofreció su mano la cual acepte

– Bien, la quiero en casa a las doce–miré a Aiden, tenía los brazos cruzados, mirándonos con esa mirada que tan bien conocía, era la misma que me dedicaba mi padre cuando salía a alguna cita, sonreí con nostalgia

– ¿Es en serio?–cuestionó Archie con una sonrisa

– Totalmente–

– ¿Y si decido quedarme con ella toda la noche?–me miró con una sonrisa coqueta, sentí mis mejillas calentarse un poco

– Entonces más vale que me avise y que use protección–

– Ok, se acabó esta conversación–dije acercándome a mi hermano– No volveré muy tarde–me puse de puntillas besando su mejilla– Y no hagas una fiesta en mi ausencia–

– No prometo nada–ambos reímos, negué con la cabeza, cogí la mano de Archie saliendo por fin de casa

El trayecto estaba siendo silencioso, mordí mi labio inferior nerviosa, iba a conocer a su familia, aquella que eran dueña de medio estados unidos debido a que son la mayor industria de la energía, con solo poner a cargar tu teléfono, ellos ganaban dinero

– Señor… Y–

– Archie–lo miré confusa– Llámame por mi nombre–asentí en silencio– ¿Qué ibas a decir?–

– Oh, sí, ¿Qué digo si me preguntan cosas?–

– ¿Contestar?–preguntó con burla, entrecerré los ojos mirándolo fijamente– Vamos no me mires así–suspiró deteniéndose a un lado de la carretera, se giró mirándome serio– Tenemos un año de relación–

– No, un año no–

– ¿Por qué no?–me miró confuso a lo que suspire

– Mi padre murió hace un año, si llevamos ese tiempo, te preguntaran por qué no estuviste a mi lado–

– Lo siento–asentí, desviando los ojos a la carretera, nos sumimos en un silencio un tanto incómodo– ¿Para qué quieres 50 mil dólares?–

– No es de tu incumbencia–dije algo tensa por la pregunta, lo escuche resoplar– Mejor sigamos con esto, es importante o nos descubrirán–

Estuvimos un buen rato hablando, finalmente decidimos que llevábamos cuatro seis de relación, nos conocimos por accidente en una cafetería donde derrame mi café sobre él, me pareció absurdo, lo típico en una telenovela barata, pero no iba a quejarme.

Habíamos dejado la ciudad atrás hacía unos minutos, estábamos por una zona residencial de mansiones, cada una era más impresionante que la anterior, solo veía coches de lujo, se detuvo delante de unas verjas negras bastante altas, las puertas se abrieron, condujo por un camino que terminaba en una mansión era enorme.

– ¿Aquí vives?–cuestioné sorprendida

– No, vive mi familia, yo vivo en la ciudad solo–asentí mirando por la ventana totalmente asombrada, al llegar a la entrada, nos esperaba un mayordomo el cual abrió mi puerta ofreciéndome la mano, algo cohibida acepte saliendo del coche

– ¿Lista?–cuestionó pasando su brazo por mi cintura, negué con la cabeza, él sonrió comenzando a caminar conmigo, al entrar mirarse por donde mirase, solo veía lujo, me sentía totalmente fuera de lugar

– Tu madre tiene buen gusto–

– Ella no lo decoro, lo hizo la mujer de mi padre después de casarse–dijo con cierto tono amargo

– Lo siento–comenté mirándolo avergonzada por meter la pata, él solo sonrió afianzando su agarre en mi cintura

– No tiene importancia–seguimos en silencio hasta llegar al salón

Allí estaba su padre, lo reconocería en cualquier parte, era un hombre que imponía, tenía un porte elegante, sus ojos era de un verde intenso, su cabello canoso mezclado con el negro, sentado en un sillón individual un chico bastante parecido a Archie, salvo que sus ojos eran grises, y tenía el cabello rubio, él vestía de manera diferente, llevaba unos vaqueros rotos, botas militares y una chaqueta de cuero negro.

También estaba una chica de cabello castaño oscuro, ojos azules, radiaba elegancia, tez blanca, manicura perfecta, sinceramente parecía una muñeca de porcelana

– Archie, veo que has venido–comentó ella, su voz era sedosa– Y acompañado–su mirada se posó en mí, era intensa, fría

– Amanda, un gusto verte–sus palabras no concordaban con el tono de su voz

– Cuéntanos hijo, ¿quién es esta muchacha?–preguntó su padre haciendo que me arrepintiera de todo este trato y quisiera salir corriendo

– Mi novia–afianzo su agarre pegándome más a él, todas las miradas se posaron en mí haciendo que me sintiera aún más nerviosa.

– Comprendo… Entonces en esta cena, yo sobro–comentó Amanda levantándose

– Exactamente–miré a Archie impresionada por lo duro que sonó, ambos se miraban con cierto desafío, ella bufó caminando hacia la salida, al llegar a nuestra altura se detuvo a mi lado mirándome

– No te encariñes con él, te acabara abandonando como a un perro–ahora desvió su mirada a él– Como hace con todas–continuo con su camino dejando todo en un ambiente bastante tenso

– ¿Tenías que ser tan grosero con ella?–preguntó su padre soltando un suspiro

– Ella sabe que entre ambos no sucederá nada de nuevo, tú eres quien se empeña en ponerla delante de mi otra vez–el tono con el que hablaba, era mucho más serio del que yo había escuchado, el señor Tucker volvió a suspirar, poso sus ojos en mí haciendo que me encogiera algo asustada

 – ¿Cómo te llamas?–

– E… Erin, señor Tucker–me sentía realmente intimidada ante esa penetrante mirada

– Llámame Howard, no seas tan formal–sonrió con calidez, asentí forzando una sonrisa– Por dios Archie, no tengas a Erin ahí de pie, tomad asiento–

– Cierto, perdóname–dijo mirándome a lo que asentí, me agarró de la mano guiándome hacia el sofá

– Yo soy Henry, el hermano menor y el artista de la familia–

– Es un placer–

– El placer es mío–comentó con cierto tono ¿sensual?, me miraba con una sonrisa algo coqueta– ¿Cómo conociste a esta preciosa chica de ojos tan enigmáticos?–

– Deja tus intentos de coqueteo con mi novia–dijo con cierto tono irritado– Nos conocimos por casualidad, ella me llamo estúpido sin saber que sería su jefe–lo miré algo impresionada, esa fue la realidad, no la historia que habíamos acordado

– Así que trabajas en la empresa–comentó el señor Tucker mirándome otra vez de forma penetrante

– Sí señor, en el área de recursos humanos–él asintió, desviando su vista a Archie

– ¿Cuánto tiempo lleváis juntos?–

– Seis meses–la conversación se sumió otra vez en un silencio incómodo, el cual fue interrumpido por el mayordomo que traía unas copas de champán

– Bien, pues vamos a brindar esta bonita unión–comentó el padre cogiendo una poniéndose en pie, todos lo imitamos– Espero hijo que esta vez, tu noviazgo si llegue a boda–me tense ligeramente ante ese comentario, miré a Archie de reojo

– Por supuesto que sí papá, que no te quepa duda de ello–comentó pasando su brazo por mi cintura, forcé una sonrisa

– ¿No me esperáis para celebrar?, Qué crueles–mi sonrisa se borró al escuchar esa voz, el estómago me dio un vuelco, el resonar de los tacones acercándose hacía que me sintiera más intranquila, vi su figura posicionarse al lado del señor Tucker, al verme su sonrisa desapareció también– Erin…– susurró sorprendida

– Mamá–la copa se me resbalo de las manos estrellándose contra el suelo.

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