Mundo de ficçãoIniciar sessãoBesaba con suavidad esos labios que me volvían loco, eran una adicción para mí, ella completamente lo era, una adicción muy dulce, nos separamos, abrí los ojos contemplándola, era hermosa, su nariz pequeña y respingona, su nívea piel, sus ojos tan oscuros como la noche, rodeado de largas pestañas, y ese hermoso cabello negro que caía como una cascada sobre sus hombros.
– ¿Qué me miras tanto?&ndash







