Me quedé atónita ante la pregunta de James... es decir, ¿qué? ¿Por qué me pediría algo así? Su rostro estaba serio, observándome y atento a mi respuesta.
—James... estás loco —susurré.
—Loco por ti —sonrió de lado.
—Yo...
—Shhh —me calló para después reírse un poco—¿En serio te la creíste? Debiste ver tu cara.
Fruncí el ceño ante su reacción. ¿Entonces era una broma? La rabia creció dentro de mi.
—¡Eres un idiota! —lo empujé, caminando lejos.
—Vamos, Laura, no seas tan dramática —lo escuc