El trasero de Jack se traga mi pene entero al primer empujón. Su espalda se arquea mientras intenta adaptarse al miembro enterrado en lo más profundo de él, con los labios entreabiertos como si quisiera decir algo pero no pudiera encontrar las palabras.
"¿Te gusta mi pene enterrado en tu trasero? ¿Se siente bien?"
Él asiente con entusiasmo, sacudiendo su trasero para animarme a moverme.
"Qué buena secretaria y qué perra eres para mí", le digo con cariño, ganándome una mirada preocupada de