"¿Hola? ¿Quién habla?" la voz de Jeanette sonó aguda e impaciente.
"Hola, buenas tardes, señorita. Llamaba para hablar sobre el cambio de hora de su reunión con el señor Hollister", Mariana tragó saliva cuando Jake la rodeó por detrás, envolviendo sus manos alrededor de sus tetas y apretándolas con firmeza.
Luchó por contener los gemidos. Por el rabillo del ojo, vio a algunos de los empleados mirando con curiosidad. Algunos incluso se reían y grababan.
"Ah, sí. Eres la secretaria, entonces.