Tenía unos músculos gigantescos y prominentes, incluyendo un abdomen de ocho packs.
Me había deslizado hasta quedar con el trasero en el suelo y la espalda apoyada en el costado de mi cama. Toro me miró y se lamió los labios.
Empezó a quitarse los pantalones. Hice una mueca de dolor porque su miembro era gigante. Incluso flácido, debía de medir veinte centímetros de largo y ser más ancho que mi antebrazo. ¿Cómo demonios iba a meterse eso en mí?
Todos los demás chicos se sonrieron con ironía, co