Dorian salió de la oficina más temprano aquel día, sin dar muchas explicaciones.
Fue directo al centro comercial, caminando con pasos decididos, como si estuviera a punto de firmar un contrato importante… aunque, en el fondo, sabía que estaba haciendo algo completamente fuera de su rutina racional.
Se detuvo frente a la tienda de electrónicos y observó la vitrina llena de celulares de última generación, brillando bajo luces estratégicamente colocadas.
— Esto es ridículo — murmuró para sí, cruza