67. ¡JAMÁS TE QUISO!
Alma
Mis manos temblaban, mis lágrimas no dejaban de correr al conectar los puntos mientras imaginaba lo ocurrido a todos los que conocía, el dolor que han callado, al revivir mi propia historia en sus palabras…
Arrojé el diario contra la pared dando un fuerte grito y caí de rodillas rendida ante tanta información, era demasiado para mí, fue demasiado para Ocampo y ahora no sabía qué hacer con este enorme peso, más que nada porque no podía permitir que Christian lo leyera sin antes hablar con é