25. PENITENCIA EN LA IGLESIA SANTA MÓNICA
Christian
—¿Qué pasó? —pregunté, tratando de mantener la compostura.
—Tú sabes tan bien como yo que hay límites para todo Christian, pero desgraciadamente tu feligresa escudriñó donde no debía y esto no puedo dejarlo pasar por alto —Monteiro se acerca quedando junto a ellos y al verlo de frente sin prenda alguna bajo la bata compruebo mi sospecha.
Se supone que nada de esto debía ocurrir, por algo él y yo acordamos mantenernos en nuestros límites para evitar que ella se enterara de algo, pero a