23. Tenemos que irnos
Nicklaus
Las palabras de Penelope tienen un efecto extraño en mí.
El hecho de escucharla decir con tanto ímpetu que no quiere o tiene intenciones de acostarse conmigo hace que todo en mi interior se revuelva y una rabia primitiva se empiece a formar en mi interior.
No debería importarme. Sé que no tendría porque tener importancia para mí, pero por alguna razón me molesta.
—Bueno, puede que no sea un actor de cine, pero tampoco estoy tan mal—le digo, intentando aparentar una calma que no siente,