Mundo ficciónIniciar sesiónBelinda despertó con frio, en algún momento Dante dejó de abrazarla y ahora dormía boca abajo con el rostro de lado a ella, con los labios un poco abiertos, no era ni la mitad de intimidante sin su mirada de oro, “en que lio me metí”, pensó Belinda, mas no se arrepentía; el placer sexual siempre representó para ella, algo asqueroso, vulgar. Nunca le pareció que renunciar a eso fuera importante, sin embargo, desde que conoció a Dante se abrió la puerta del deseo, la noche anterior







