Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de comer, Belinda y Dante recorrieron un poco, ya estaba oscuro y aún faltaban lugares por iluminar con reflectores, conversaron con trabajadores, todos trataban a Belinda con respeto, Dante le regaló una mandarina muy dulce y hasta una flor, Belinda lo aceptó emocionada y él se rió de ella por ser siempre tan agradecida por tonterías que no costaban nada, pero para ella no era el valor monetario, era el gesto lo que lo hacía un tesoro.
—Dante, esta hacienda es her
Gracias por darle la oportunidad a mi historia, espero sigan acompañando a Belinda y Dante y como evolucionará este insólito acuerdo. los quiero mucho...







