Capítulo 105. Atrapada en un juego cruel
El silencio en la suite de la clínica St. Jude no era una ausencia de ruido; era una presencia física, densa y cargada de una electricidad estática que hacía que el vello de los brazos de Amara se erizara. El aire, filtrado por sistemas de ventilación de última tecnología, tenía un matiz metálico, carente de vida. Khostas Varkas permanecía de espaldas, una silueta oscura y autoritaria recortada contra el resplandor de un Londres que comenzaba a encender sus luces, como una galaxia de promesas l