Punto de vista de Aidan
No podía creer lo que acababa de ver, Tasha estaba ahí, llorando delante de las cámaras, diciendo que yo la había embarazado y la había abandonado. La maldita, la muy maldita, se había atrevido a ir a la prensa, a mentir frente a todo el país.
Apagué la tele, me levanté, y me quedé parado en medio de la sala, con la mandíbula apretada, frustrado, los demás me miraban, esperando que dijera algo, y yo no sabía qué decir, porque todo lo que se me ocurría era un insulto.
Si