"Señora, no me refería a eso. Es que la talla de este conjunto de ropa no le quedaría a su hijo", le explicó pacientemente la vendedora.
Sin embargo, la señora gorda se negó totalmente a escucharla. Tan poco razonable como siempre, exigió: "No me importa, quiero ese conjunto".
Miró fijamente a la vendedora, con los ojos encendidos. "¿Vas a ir a buscarlo o no? Si no, llama a tu jefa y haré que te despida".
La vendedora no tuvo más remedio que entregar ese único conjunto de ropa a la señora gor