Catalina miró fijamente a Fu Jingyun de forma letal y apretó ambas manos en puños.
El aire se volvió repentinamente muy tenso. Nadie dijo nada.
Después de un largo rato, Fu Jingyun por fin rompió el silencio. “Tengo mis razones detrás de mis acciones. Finge que no lo has visto”.
“Eso no servirá”, dijo Catalina y sacudió la cabeza. “No permitiré que perjudiques al instituto de investigación”.
Ella tampoco le permitiría a él correr ningún riesgo.
Ella sabía lo temible que era Bo Gelian. Si lo