Al entrar a casa, no dejaba de pensar en aquel beso, la escena se repetía una y otra y otra vez en mi cabeza. Aún podía sentir sus suaves labios sobre los míos, sus manos sobre mi cintura y el delicioso aroma de su perfume que inundaba mis fosas nasales.
Todo marchaba bien entré Harry y yo, tan bien que no creía que esto sea real. Cruzaba los dedos para que de ahora en adelante las cosas vayan bien.
— Summer, ¿dónde estabas? — preguntó Charlotte sacándome de mis pensamientos — No hay nadie en c