Mundo ficciónIniciar sesiónCaminando por la playa junto a su padre, Antonia no puede evitar sentir una punzada de nostalgia al recordar que de niña solían dar ese paseo cada atardecer, sintiendo la arena acariciando los dedos de sus pies, buscando conchas de mar que añadir a su colección que pegaban en una de las paredes de la casa, y sobre todo contemplando el momento en el que el sol se sumergía en el mar tiñéndolo de un tono anaranjado tan precioso que solía creer que si la paz tuviese un color debía de ser ese. Per







