La voz del mariachi resonaba en la noche mientras cantaba "Cielito Lindo", y Tony sintió que cada nota le atravesaba el alma como un cuchillo bien afilado. Desde su ventana, podía ver a Marjorie claramente bajo la luz de la luna, tan hermosa que dolía mirarla.
La impresión inicial le pasó como agua fría por la espalda, dando paso a una furia que le subió desde el estómago hasta la garganta. ¿Cómo se atrevía a presentarse así, después de todo?
— ¡Lárgate de aquí! —rugió Tony, su voz ronca cortan