Laura se vistió y trató de disimular sus ojeras con algo de maquillaje, a pesar de que era una mujer físicamente muy atractiva, en ese momento no podía disimular su depresión y lo triste que se encontraba.
Javier la tomó por el brazo fuertemente y antes de comenzar a bajar las escaleras se acercó a ella diciéndole al oído:
— Quiero que sonrías aunque te cueste hacerlo. Recuerda que tu libertad depende de ti.
— ¿ Por qué haces esto Javier? Ya me tienes, te metiste en mi cama, compartimos