POV: ELENA
El Congo era un muro de humedad y un verde tan intenso que parecía asfixiante. Aquí, bajo el dosel de la selva de Katanga, la red global era un mito. Pero para mí, el suelo mismo vibraba. Mis nuevos sentidos no solo captaban señales de radio; ahora sentía el magnetismo de la tierra, la pulsación de los minerales enterrados. Y debajo de nosotros, en las minas de cobalto de Kolwezi, algo gritaba en una frecuencia que solo yo podía oír.
—Estamos sobre él —dije, bajando del todoterreno.