—La podías haber matado y a mí nieto también. —escupió Hudad mirando con desprecio a su hijo pequeño. —Tenemos que recuperar a ese bebé, es nuestro mayor tesoro en este momento.
—Es mi hijo, y por supuesto que debemos encontrarlo padre. ¡Así verás que yo soy mucho mejor que tu protegido! —rebatió Amín con vehemencia. —Finalmente tendré un hijo, y estoy seguro de que será tu primer nieto varón.
—No cantes victoria Amín, después de la paliza que le metiste a tu esposa será un verdadero milagr