Capítulo 20. Trauma
El resto del día transcurrió con tranquilidad. Cada uno se ocupó de sus obligaciones, intentando concentrarse, pero, inevitablemente, tanto Marco como Ámbar fueron a descargarse en sus respectivos "cable a tierra": el ejercicio y la danza.
Él pudo escuchar la música que provenía del salón pero, esta vez, se contuvo de ir a espiar, concentrándose lo mejor que pudo en sus rutinas de pesas. Cuando ya estaba completamente agotado, fue a bañarse, subió a su habitación, se vistió y llamó a la cocina