Capítulo 10. Te haré una promesa
Por alguna razón, Ámbar no vió a Marco en todo el día. Parecía que la estaba evitando.
Primero, cuando llegó a la mansión a la hora del almuerzo, Julia le dijo que el señor Rizzo había dejado indicaciones para que le sirvieran su comida en el dormitorio, con lo que ella estuvo de acuerdo.
Se dio un baño relajante, y almorzó tranquila en el hermoso balcón.
Luego le solicitó a la diligente empleada que por favor, le hiciera un recorrido por aquellas partes de la casa que tuviera permitido conoce