Início / Romance / Backstage Contract / Capítulo 3 – El momento en que el mundo se detuvo
Capítulo 3 – El momento en que el mundo se detuvo

El ascensor se detiene, se abren las puertas, aparecen dos hombres vestidos de traje, corbata y zapatos negros, camisa blanca, lentes oscuros y con un auricular visible en sus oídos. «No cabe duda, estos son agentes de seguridad de los idols» piensa Clara sin mayor angustia.

Clara observa que los agentes empiezan a hablar con personas que aún no están en su campo de visión, y la verdad no entiende qué pasa, hablan en coreano. Cuando Clara aún pensaba en todo lo que pasaba a su alrededor, estos agentes detienen ambas puertas, pero los que ingresan son a los que a Clara le detienen el corazón.

Sí, Clara ve que entran por el centro, siete hombres, todos altos, claro, uno más que otros, cada uno con su estilo, con tapabocas y gorras que variaban según el estilo de cada uno y luego que entran ellos, entran esos dos agentes que detenían las puertas, el ascensor cierra y el corazón de Clara salta.

Clara duda por un momento, todo fue rápido, parecían idols, no se atrevía a verlos fijamente, ella contenía la respiración en una suerte de quererse esconder. Mientras ella seguía perdida en sus pensamientos y tratando de mejorar sus habilidades de invisibilidad sin mucho éxito, los siete pasajeros hablaban entre ellos en coreano, se reían, hacían gestos, conversaban con naturalidad. Clara no se atrevía ni a mirarlos, pero irremediablemente los escuchaba, y eso bastó para que cayera en crisis, si definitivamente eran ellos, no le cabía la menor duda, son ellos, son sus voces, «¡Dios, son sus risas!», se decía a ella en su mente. «¡Clara, contrólate! Hay dos agentes con ellos, y vienes a una reunión con el CFO, Yoon-nim, represento a una empresa, no puedes permitirte hacer papelachos».  

Clara comienza a respirar profundo, trata de que no ser percibida, mira el tablero del ascensor y ellos habían marcado el mismo piso, si el veintisiete, en la vida pensaría que este camino se haría tan largo. No podía ser la fan, debía ser la profesional, que difícil prueba del destino, tan cerca y sin poder si quiera decirles que los apoya.

Por fin el ascensor se abre, Clara creía que moriría, salen ellos primero y luego los agentes, hay un muchacho esperando afuera muy sonreído que en coreano les dijo algo, mientras los direcciona con su palma a algún lugar, como si les indicara a donde debían ir, por supuesto Clara no entiende nada, sale del ascensor, el muchacho le sonríe.

—¡¿Palacios-nim!? es usted ¿cierto? —responde con una sonrisa.

—Si, soy yo —responde Clara con algo de nervios.

Ella no solo venía de tener casi un infarto en el ascensor, sino que como si su corazón aguantara tanto, la recibe ahora un muchacho alto, con risa de anuncio y una amabilidad principesca, sí, tiene todas las características de un ex idol.

—Perfecto, me llamo Kim Dae-hyun, soy el secretario de Yoon-nim —contesta con una reverencia y algo sonrojada. —Sígame por favor. —Camina justo a la misma dirección que envió a aquel grupo que la tenía infartada en el ascensor.

Clara camina, aliviada, ya que observa que en el recorrido hay varias puertas, salas, espacios en los que perfectamente pudieron haber ido ellos, no necesariamente seria el mismo lugar, sí, sería mucha casualidad y algo imposible de creer.

Su corazón por fin podía estar con algo de paz, puesto que, de lo contrario en vez de pedir un vaso de agua en la reunión, hubiera tenido que pedir una ambulancia. Por supuesto, Clara estaba feliz de habérselos encontrado, fue lindo verlos, aunque algo infartante, sí, pero lindo, hasta se arrepintió de no haberlos visto bien, eso era como ir a Louvre sin ver las obras de arte y en su lugar ver los posters de la tienda de regalo. «¡Que desperdicio!».

Clara sigue caminando, justo cuando llegan de nuevo a un pasillo largo, y logra ver que hay una puerta entre abierta, Kim-nim se dirige hacia ella.

—Palacios-nim, por favor, es por aquí. —Kim-nim que con una sonrisa agarra el pomo de la puerta y la abre aún más para que pueda pasar.

—¡Gamsa-hamnida! —responde Clara con una reverencia mientras camina un tanto apurada.

Clara muy nerviosa llega a la puerta cuando aún se la estaban sosteniendo, nuevamente le sonríe Kim-nim haciéndole reverencia y él le responde con una sonrisa mientras le hace señales de que entre a la sala.

En lo que Clara entra, queda congelada, delante de ella estaban los siete seres que la habían acompañado en el ascensor, los siete que le estremecían el corazón, justo sentados en la mesa de reuniones, con unas sonrisas encantadoras, sin tapabocas, ni lentes oscuros, ni gorras.

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App