❍[PLAN]❍
Los gemidos de placer se escuchaban por toda la habitación del hotel.
—¡Oh, Yasir!. Más, por favor.
Mariana jadeaba su nombre cada vez que ella se acercaba al placer. Estaba desnuda amarrada a la cama, sobre sus pies y sus manos con una venda de terciopelo verde esmeralda en los ojos. Yasir sabía que estaba a punto de correrse. Le dio un azote en el trasero que lo dejó marcado y ella pegó un gritico.
—No vas a correrte aún, cuando yo lo diga.
—No puedo contenerme más.
—Vamos Mariana, c