Axel salió de la habitación y solo tardó unos minutos y regresó con unas cremas y unas vendas.
—Encontré esto, solo debo frotarlo, generar un poco de calor y vendarlo; te daré una pastilla para el dolor y la inflamación. ¿Está bien?
—Ok, está bien y...
Respondió Alicia, temerosa.
—¿Y…?
—¿Dónde dormiré?
—Mmm, si gustas, puedes usar la habitación de Gema; es que la de huéspedes se convirtió en un cuarto de juegos y biblioteca de ella.
—No. Como crees, es su espacio; no podría.
—Entonces dormiremos