CAPÍTULO 84. Una historia sórdida
Nate tuvo que apretar los puños en un intento que no iba a hacer mucho efecto en controlarlo. No podía creer que aquel infeliz estuviera diciéndole todo aquello, especialmente retándolo de esa forma. Pero estaba dispuesto a seguirle aquel sórdido juego y permitirle la amenaza porque tenía que saber hasta dónde era capaz de llegar.
—¿Y qué te parece si me dices qué es lo que piensas hacer para obtener ese puesto que tanto deseas en esta compañía? —le espetó con rabia, pero Lloyd le regaló una so