CAPÍTULO 43. Un infierno del pasado
El paso de la familia aquel fin de semana fue tan estresante como Blair lo había imaginado, pero sabía que no podía negarse. El señor Rufus estaba en la gloria, rezando solo para que fueran dos porque así ya tendría sus tres nietecitos.
—Hija, entiéndeme, tengo que comenzar el equipo de fútbol por algún lugar.
—¿Y si salen niñas todas, señor Vanderwood? —se rio Blair.
—Pues nada, ¡un equipo femenil! —aseguró el patriarca emocionado.
La verdad era que todos parecían muy felices, todos excepto l