CAPÍTULO 18. ¡NUNCA MÁS, BLAIR!
El viaje hacia la sede de distribución de la empresa demoró quizás una media hora, y aunque Nate estaba seguro de que no iba a encontrar algo que precisamente le agradara, no pudo evitar sorprenderse porque apenas llegó, notó que a uno de los costados de la propiedad, quizás a poco más de un kilómetro, había grandes máquinas excavadoras trabajando.
—Disculpe, ¿qué es eso que están haciendo allí? —le preguntó Nate a uno de los trabajadores.
—¡Ah! Es la propiedad de al lado, hace años que venían