EPILOGO
DOCE AÑOS DESPUES
SONJA
Me siento como una prisionera en sus brazos, aunque traté con todas mis fuerzas alejarme todo lo posible de él, todos mis esfuerzos fueron un completo fracaso, ahora estoy cautiva entre su cuerpo y el imponente árbol de este frondoso bosque, sus ojos amarillos son otra prisión de la cual me es casi imposible escapar, me atrapa y me envuelve con tanta facilidad que siento mis fuerzas y piernas flaquear.
Le huyó a mi destino sabiendo que el siempre me seguirá, las