PUNTO DE VETH
Me giré al instante, con el corazón latiéndome con fuerza contra las costillas... pero no había nada, solo estantes y pergaminos.
Pero la presencia era más fuerte ahora. Más cerca. La sentía como un aliento frío en la nuca.
"¿Quién anda ahí?" Mi voz salió más firme de lo que me sentía.
Había un silencio absoluto, tan profundo que podía oír el latido acelerado de mi corazón contra mi caja torácica.
Reuniendo todo el valor que tenía, me puse de pie. "¿Quién anda ahí? ¡Muéstrate ahor