LUCA
La caverna era una gigantesca boca de piedra, y yo estaba de pie sobre su lengua.
Las antorchas titilaban en las paredes, proyectando sombras salvajes. A mi alrededor, en cornisas y balcones tallados en la roca, estaban los Vástagos Renegados.
Cientos de ellos. Hombres y mujeres, con los ojos reflejando la luz del fuego, me observaban en completo silencio. Olían a pino, tierra mojada y una magia salvaje e indómita.
En el centro del suelo de la caverna había un amplio círculo dibujado con p