—¿"Un poco agresivos"? —repitió, resultándole difícil de asimilar—. ¿Por qué tienen que golpearte? Si pagan para que los atiendas, imagino que los complaces, pero... ¿por qué deben llegar a esos extremos? No lo entiendo.
Amelia esbozó una pequeña sonrisa amarga antes de responder.
—Porque hay hombres que son muy sádicos —confesó, sin apartar la mirada de su reflejo—. Les gusta golpear, usar látigos... o incluso velas.
—¿Velas? —Jordan parecía al borde de perder la calma—. ¿Qué es esto? ¿Un trab