C206: La entrega absoluta.
El vestido que Jordan aún llevaba puesto le pareció a Reinhardt una barrera molesta. Lo tomó con firmeza y lo rompió sin dudar, dejando caer los restos de tela al suelo. Entonces la tuvo frente a él, completamente expuesta, y por un instante no hizo nada. Solo la miró, la admiró, como si esa imagen fuera a quedarse grabada en él para siempre.
Se inclinó sobre ella de nuevo, decidido a seguir descubriéndola. Con la lengua volvió a recorrer su piel, descendiendo lentamente, con devoción, besando