C138: La traición es lo único que jamás perdona.
Su tono era mordaz, teñido de una arrogancia irritante, como si disfrutara del poder que le daba su descubrimiento. Jordan, por su parte, sintió cómo su estómago se encogía. El miedo se arrastró por su pecho como una sombra opresiva, nublándole la mente. Se esforzó por mantener el control, pero su pulso se aceleró de forma incontrolable.
—Dime, ¿por qué lo haces? —continuó Simone, dando un paso hacia ella, sin apartar sus ojos afilados de su rostro—. ¿Cuál es la razón detrás de este disfraz? ¿B