C123: Isabella ya no existe.
El silencio se alargó entre ambos, mientras Marcial meditaba la petición. Isabella esperó, conteniendo la respiración, consciente de que su vida dependía de la respuesta de aquel hombre.
—Está bien. Tengo que ir a la ciudad y hablar con él —dijo Marcial, observándola con detenimiento.
—¿Y cuándo irás para allá? —agregó Isabella con ansiedad.
—Iré esta misma tarde.
—Entiendo —replicó.
—Vuelve en una semana —indicó Marcial, a lo que el pecho de Isabella se contrajo al instante.
—No, yo no tengo