—Listo, Cristal, con esto que te puse en el pie todo va a estar bien. Solo tienes que tener mucho cuidado a la hora de caminar —dijo Sebastián dándole una sonrisa a su amiga. Ella realmente no lucía igual.
—Muchas gracias, Sebastián —dijo Cristal mirando su pie recién vendado.
— ¿Cristal? —llamó su atención Sebastián. El momento de preguntar lo que había querido desde siempre había llegado.
— ¿Sí?
— ¿Quién te hizo esto?
Cristal sonrió queriendo ocultar todo. —Yo, yo misma. Estaba limpiando