Mientras en la casa de los Lambert, el abuelo de Brandon parecía no poder dejar de ver el día en que en sus brazos tuviera al heredero de la empresa, aquel niño que estaba destinado a seguir las órdenes que su padre ya había seguido. Era cierto que por el otro lado no podía forzar las cosas y presentarse frente a la esposa de su nieto de buenas a primeras felicitándola por un embarazo del que no estaban seguros aunque el abuelo de Brandon quisiera creer lo contrario. Simplemente él pensaba ya e