Justo en el momento en que Cristal se aseguraba de que su hijo estuviera bien, de que su hijo no sospechara nada de lo que acababa de pasar, el encuentro que aquel niño había tenido con su padre. Era en el mismo momento en que el celular del primo de Cristal sonaba. Seguramente esa persona por la que esperaba acababa de llegar a su destino de la misma manera en que el destino había llegado tocando las puertas de la vida de Cristal y la de su hijo.
—Habla, Sebastián., ¿en qué puedo ayudarle