Mundo ficciónIniciar sesiónRegresar a Los Ángeles representaba un paso enorme para Baby, Connor lo sabía, así que todo aquel nerviosismo que no la dejaba casi respirar estaba permitido.
—¡Hey! Yo puedo quitarte eso —sonrió Connor haciéndole un guiño coqueto y tomando su mano, y Baby tuvo que echarse a reír. Sugerirle tener sexo en medio de la cabina de primera clase era absolutamente impropio de un abogado como él.
—Claro que







