Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Maldición! —Connor solo gruñó con frustración, pero hubiera podido gritarlo y aún así nadie lo hubiera escuchado por el ruido tan fuerte que había en aquel antro.
El abogado quería creer que solo era un espejismo, que el hombre que estaba allí, besándose con una pelirroja como si el mundo estuviera a punto de acabarse, no era Alejandro Gaitán. Pero por desgracia su vista era perfecta y era







