Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarrador.
No sabía por qué lo hacía, tal vez, los celos no la dejaban pensar con claridad, pero Karina seguía en la terraza mirando hacia la entrada de la mansión y tras sentir sus piernas cansadas decidió tomar asiento y después de varios minutos se fue quedando dormida allí recibiendo el frío de la noche.
Por su parte, Boris proseguía tomando sin detenerse e ignoraba los consejos del barman







