Después de un hermoso día por la ciudad, donde Aníbal le mostró sus lugares favoritos, y le compró cuanta cosa se le ocurría, llegaron al departamento, Mily se tiró rendida al sofá –
Amelia ¿te gusta el sushi?
¡¡Me encanta!! – Mily saltó del sofá con una sonrisa enorme –
Bueno pediré sushi para que cenemos, mañana debemos levantarnos temprano para volver a tu casa.
¡¡¡¡¡Fantástico!!!!! – Mily estaba derretida en el regazo de Aníbal mientras él acariciaba su cabello, el timbre sonó y era el repa