Capítulo 38: Mi primer amor.
SĀO PAULO: BAR RESTAURANTE.
—Amiga, perdona que ayer no pude ir a tu apartamento, este congreso me tiene loco, gracias a Dios ya mañana comenzamos, me alegro mucho que estés aquí, así me ayudas a liberar el estrés.
—Yo también estoy contenta de ayudarte en algo, eso me distrae.
—Dime, ¿qué quieres tomar?, necesitamos tomar algo fuerte que nos relaje.
—Yo quiero un whisky sólo con hielo.
—Entonces serán dos.
El mesero se acerca y a los pocos minutos ya tenemos