MANAOS: RESTAURANTE.
Noto cierto nerviosismo en Evaluna, pero como toda una dama inteligente, coloca su mano sobre la mía que la tengo posada en su hombro, me mira con esos ojos que me hipnotizan y le dice a todos.
—Señores él es el arquitecto Juan Carlos Huerta, está encargado de la construcción del hospital.
Uno de los italianos, se levanta de inmediato para extenderme la mano, seguido de inmediato por los otros.
—Mucho gusto arquitecto.
Walter me cede su asiento